Universo de letras

A veces nos quedamos cortos de palabras para expresar lo que pensamos, sentimos, etc. También sucede que a veces no sabemos sobre que escribir y solo queremos poner letras o palabras sin sentido alguno, solamente divagar el pensamiento en un universo de letras.

Si ya sé… te parecerá extraño que te haya citado asi de la nada y más aún cuando hemos tenido tantos malos entendidos…pero estoy aquí ahora por una sola razón.
Sabés a la perfección que los seres humanos somos lo más extraordinariamente impredecibles que podremos conocer y digo impredecibles porque aunque a veces sentimos o pensamos una cosa realmente terminamos haciendo otra. Y de eso, me he dado cuenta contigo mi niña. Pero no, no vine a “reprocharte” nada simplemente a darte las gracias.

Las gracias por hacerme una mejor persona. Sin tu forma de ser, sin tus desaciertos y diversas circunstancias que vivimos en un año y poquito más, no habría visto o no hubiera sentido lo que siento ahora. Es una sensación que no podré describirte y que sólo espero que tú puedas vivirla algún día.

Me enseñaste a ser creyente de la fe, a tener esa esperanza que por los caminos que Dios nos lleva van a un lugar especial donde Él quiere que estemos en ese preciso momento es ahí y no en otro lugar. Me enseñaste a leer la Biblia por las mañanas para descubrir el mensaje que Dios tenía para ti y para mí.

Me enseñaste a no ser apegada a las cosas materiales, me enseñaste a que hay que vivir ese preciso momento y no esperar un “mañana”. Contigo descubrí el verdadero sentido de lo que vale la pena en esta vida, el disfrutar de esos “pequeños momentos” que me dabas con tus sonrisas, con tus lágrimas que no podía evitar que se derramaran por tus mejillas…con tus sueños con tus charlas, con tu inocencia y con tus silencios.

Me enseñaste a ser agradecida con lo que tengo, a confiar más en mí y en ser agradecida con los demás. Me enseñaste el dulce sabor de un beso con sabor a frutas tropicales…me enseñaste el dulce olor de la luna junto con el sol era un olor a calidez era un olor que solo pude sentirlo entre tus brazos ese olor a “hogar” a paz quizá podría llamarle así…el lugar donde encontré paz.

Me enseñaste que sólo se es grande y respetado por los demás aquellos que son humildes pero que conservan su dignidad, que se dan a respetar, que no necesitan andar presumiendo o fingiendo algo solo para ser aceptados. Me enseñaste a respirar de forma diferente cuando estabas a mí alrededor.

Me enseñaste que las cosas también pueden terminar, que pueden quebrarse pero que es ese dolor que sentimos que nos come por dentro el que nos hará cambiar aún para ser alguien mejor no para alguien más o para la otra persona que llegue a compartir parte de tu vida…no…a ser alguien mejor para ti misma para que te des cuenta de todo lo que puedes llegar a hacer con o sin la ayuda de nadie.

Me enseñaste a ser quien seré a partir de ahora y aunque no creo que lo entiendas por el momento cuando sientas que todo está perdido y que ya no tenés salida…que te acordés de situaciones que te hagan o hicieron felices y que te agarrés de ahí para salir adelante. Sabés que siempre siempre siempre llevaré una parte de ti en mi corazón porque para mí fuiste y serás como un respiro de vida que quizás jamás volveré a tener…

Me enseñaste que la vida es cómo yo la viva y no necesariamente cómo la gaste/desperdicie.

La mitad de mi corazón es tuyo y así será…hasta que mi otra mitad deje de latir…

Datos personales

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El Salvador
Me considero una persona apasionada, dedicada y soñadora con el amor. Soy su fiel admiradora y no me deja cuidarlo, solo lo contemplo. En mis palabras va un mensaje escondido para el. Tengo un secreto que guardo en el silencio, tengo sensaciones del ayer y hambre del mañana

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